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La Vejez desde una perspectiva Histórica y Cultural

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Anna Chaparro, Trabajadora Social - Equipo BSP Asistencia

LA VEJEZ DESDE UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA Y CULTURAL

Envejecer no ha recibido la misma consideración a lo largo de nuestra historia, cada momento histórico ha marcado un antes y un después. En nuestra sociedad occidental, se han producido grandes cambios, y la percepción de envejecer ha ido variando según cada época.

Si a este fenómeno le añadimos que no es lo mismo envejecer en una sociedad que en otra, su significado se complica, dado que existen numerosas variables de tipo cultural, social, económico, político, biológico, psicológico e institucional, que influyen en el concepto y en la consideración de lo que supone ser anciano, y que puede otorgar una valoración más o menos positiva.

Lo que pretendo con este escrito es explicar como la vejez puede vivirse de distintas maneras, según los valores que imperan en cada sociedad, y para ello he visto la necesidad de echar una mirada al pasado, y ver como la consideración de ser anciano, ha ido variando en nuestra propia sociedad con el paso de la historia. Para ello es necesario analizarlo desde la prehistoria, los egipcios, la Grecia antigua, los hebreos, Roma, la Edad Media, el Renacimiento, hasta llegar al Mundo Moderno y Contemporáneo, puesto que han sentado las bases de nuestra sociedad de hoy en día. Durante todas estas etapas hay que tener en cuenta unos factores, que son de gran relevancia para entender el valor que cada sociedad le otorga al anciano:

                Disponibilidad de recursos en la sociedad

                Capacidad de transmisión de conocimiento (escrito, oral)

                Adaptación de la sociedad en relación al cambio social

                Proporción de individuos que componen el grupo

A lo largo de la historia, tampoco ha sido lo mismo envejecer para hombres que para mujeres, ambos sexos no han gozado de la misma consideración durante la misma época, y hago alguna mención de ello, sin olvidar que apenas existen referencias acerca de la mujer anciana a lo largo de la historia en las distintas civilizaciones. La mujer y en especial la anciana ha sido excluida y relegada a un segundo plano, asumiendo básicamente un papel destacado en el ámbito doméstico y familiar.

DESARROLLO

Durante la prehistoria, el hombre tenia como principal objetivo la supervivencia. Somos seres sociales y no podemos vivir de manera aislada, ya que supondría nuestra desaparición como especie. Desde tiempos lejanos para la supervivencia, ha sido necesario vivir en grupo y durante este período la forma de convivencia era la tribu. Estas sociedades antiguas se debían organizar para sobrevivir, y su sistema productivo estaba basado en una economía de subsistencia básica, dirigida a la recolección y a la caza. La caza pertenecía a los hombres, mientras que la recolección era cosa de las mujeres. Recientes estudios han descubierto que la mujer también cazaba, pescaba y hacia muchas otras cosas, que hasta hace poco eran obviadas. Durante esta época las condiciones de vida era muy precarias, habían enfermedades, luchas tribales, etc.. La adaptación al medio era muy complicada y en pocas palabras no existía la vejez, puesto que la esperanza de vida era muy corta. Las personas que llegaban a los 30, se relacionaba más bien como algo que había sido gracias a lo divino y sobrenatural. Los que llegaban a esta edad, eran considerados personas de gran sabiduría y transmisoras de su conocimiento, esencial para la supervivencia del grupo. A estas personas afortunadas que habían sobrevivido a la dureza de la prehistoria, se les asignaba funciones concretas, solían ser chamanes y brujos, y acostumbraban a ocupar los lugares más altos en la jerarquía social, y eran referentes para los mas jóvenes. Por lo tanto se desprende que en esta época, el ser viejo gozaba de una consideración de prestigio y gran poder e influencia.

Se sabe que el papel de la mujer fue fundamental para la supervivencia y la continuidad de la especie, así que mientras los hombres de mayor edad gozaban de prestigio y poder, lo mismo ocurría con las mujeres de mayor edad, que poseían una gran influencia en la sociedad primitiva, por ser transmisoras de su sabiduría y experiencia, y haber sobrevivido a las dificultades de la prehistoria. Por lo tanto el hombre prehistórico no hubiera sobrevivido sin la mujer, y viceversa.

Podemos encontrar más similitudes de lo que supone ser viejo hoy en día, si dejamos la prehistoria y nos remontamos al tiempo de los egipcios, donde se pueden encontrar los primeros textos que hacen referencia a la vejez, describiéndola como un período de debilidad con el paso de los años, la disminución de la capacidad visual y auditiva, y el progresivo deterioro de las capacidades cognitivas y físicas en general. Pese a esto, el papel de la persona de avanzada edad, seguía gozando de un gran prestigio en la sociedad, y representaba la sabiduría y el ejemplo de los más jóvenes. Por lo tanto se desprende que la consideración del anciano, sigue siendo positiva como en el anterior período.

En cuanto a la mujer, se sabe que ésta cumplía un rol diferenciado dentro de la sociedad egipcia y que no gozaba del mismo estatus que el hombre, pero si que se consideraba un complemento de el. Existen referencias a la mujer en la literatura Egipcia donde se la describe como frívola, caprichosa y poco fiable, a pesar de esto, se desprende que si el concepto de ser viejo asociaba una connotación positiva y la mujer era vista como parte de todo ello, se puede pensar que ocupaban una buena posición en la sociedad.

En la Grecia antigua se sentó las bases de lo que es hoy en día nuestra sociedad Occidental, y es aquí donde se empieza a deteriorar el concepto de vejez, aunque podemos encontrar distintas valoraciones. Los griegos fueron los grandes impulsores de la perfección, del culto al cuerpo y la belleza, el giro del mito al logo, la visión naturalista, la vejez y la muerte empieza a ser temida y es un castigo que impone la vida. Con esta percepción del mundo, y la importancia de la juventud y la perfección, no es difícil imaginar lo que suponía ser anciano, cuando el poder de decisión era cosa de la juventud. Pese a esto las leyes de Atenas dejaban bien claro la importancia del respeto a los padres. Durante el período del Rey Solon, se creó una institución aristocrática de ancianos, con poder de decisión, pero al llegar los demócratas, éstos perdieron todas sus facultades políticas y judiciales. Pese a esto, seguía existiendo un concepto positivo del anciano como transmisor de sabiduría. Esparta tuvo Senado, compuesto por 28 miembros de más de 60 años, a los cuales se respetaba y se admiraba por su sabiduría. Durante el período Helenístico, los ancianos tuvieron más oportunidades al tratarse de una sociedad más abierta y que daba menor importancia a la edad.

El papel de la mujer en esta época fue claramente más marcado como cuidadora doméstica de niños, ancianos y enfermos, y quedaban excluidas de cualquier participación en la vida pública. Se desprende de todo ello que la mujer de edad en la antigua Grecia, no gozaba de demasiado prestigio y poder, tomando solo parte importante en la vida doméstica, al cuidado de los demás.

Los hebreos también nos han dejado un gran legado a nuestra sociedad occidental de hoy en día, a través del nuevo testamento, donde los ancianos asumieron un papel fundamental, dirigiendo al pueblo hebreo y constituyendo un Consejo de ancianos, con gran poder de decisión en cuestiones religiosas y jurídicas. Luego tras la institucionalización política, el Consejo de ancianos quedó relegado en un segundo plano, pero sin dejar de tener cierto poder al convertirse meramente en consejeros y portadores de sabiduría y experiencia, pero sin poder de decisión. Durante esta etapa, el ser viejo sufre distintos posicionamientos, en función delos acontecimientos socio políticos, y por tanto existe un periodo de connotación positiva y luego negativa, al otorgar el poder de decisión y posteriormente únicamente de consejeros, es decir pérdida de poder y autoridad. Seguiría cayendo sobre las mujer el peso del cuidado de las ancianos y de la familia.

 

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Llegados a Roma, encontramos por un lado una visión positiva del anciano; la sociedad romana le otorgó una gran autoridad, especialmente en el papel que cumplía dentro de la familia y como responsable de los esclavos, pero por otro lado también se produjeron distintos sucesos por los cuales el anciano sufrió un gran desprestigio. Al gozar de un cierto poder, fue visto como una autoridad amenazante y a veces hasta odiada y temida, conllevando a grandes conflictos. Durante la República se delegó el poder político a los hombres de avanzada edad, pero en el S.I a. C los valores tradicionales predominantes en la sociedad romana, sufrieron un gran cambio y las personas de mayor edad que habían gozado de tanto poder de decisión, dentro y fuera de la familia, sufrió un declive y las figuras con más autoridad, fueron menospreciadas. Aunque este sentimiento no fue extendido en su conjunto, puesto que hablamos de una sociedad la romana, caracterizada por la tolerancia, su poder de adaptación y juzgaban a la persona en sí, y no al colectivo en su totalidad.

Durante los primeros años del cristianismo, los ancianos continuaron gozando de cierto poder y respeto, pero en el S.V otro cambio afectaría a la visión que se tenía sobre la vejez, y los ancianos entran en declive y la vejez empieza a verse de nuevo de manera negativa y pasa a formar parte de una etapa de la vida que la sociedad rechaza. El cristianismo no otorga un buen papel al anciano, pero si que en cambio logra transmitir una gran preocupación por su cuidado. Sin embargo la mujer vieja y además sola, era rechazada socialmente.

En cuanto a la Edad Media, si durante los romanos el papel del anciano sufrió un gran declive, durante la Edad Media las cosas no mejoraron. Teniendo en cuenta de que se trataba de una sociedad cuya principal característica, era la importancia que se le otorgaba a la fuerza física, y de ello se desprende que el anciano no ocupara nunca una buena posición ni prestigio. El anciano es básicamente considerado un débil, y por lo tanto la iglesia lo posicionó entre los enfermos y desvalidos. Por otro lado, las personas de avanzada edad tenían la posibilidad de formar parte del colectivo eclesiástico, y retirarse en un monasterio, ajeno a la brutalidad de la época. Este período se caracteriza también por la protección de la familia a sus ancianos, que aseguraba su supervivencia. También hay de decir que existía una marcada diferencia social, entre la persona mayor perteneciente a la clase campesina, y el anciano noble protegido en el castillo o bien en el monasterio si se lo podía costear.

En los años posteriores la aparición de la peste, aunque parezca inverosímil, favoreció al anciano, dado que aunque la peste afectó a todo el mundo, fue especialmente terrible para los niños y adultos jóvenes. Hubo una disminución considerable de la población, pero en cambio contribuyó al aumento del envejecimiento de la población, y los ancianos se convirtieron de nuevo en cabezas de familia, tras faltar sus hijos, y por consiguiente volvieron a ganar estatus social, político y económico.

Se encuentra en este período, una gran diferencia entre hombre anciano y mujer anciana, podemos encontrar un ejemplo en la obra de Le Roy Ladurie, Montaillou: una aldea occitana, “ Por un lado, los ancianos de esta comunidad no tienen una buena situación. El jefe de la casa familiar es el hijo y el trato que de él reciben sus ancianos padres es bastante tiránico y éstos no osan realizar cosa alguna sin consultarle. Por otro lado, la vejez de las mujeres no es igual a la de los hombres. La mujer montailonesa, oprimida como joven esposa, luego amada por sus hijos al llegar a la vejez y respetada como matriarca”. (Le Roy Ladurie)

El Renacimiento puede considerarse la peor etapa para la vejez, debido a que Europa Occidental se sintió atraída por el legado que nos dejó la Grecia Antigua, y esa influencia quedaba de patente en el arte y en las letras, donde los valores que imperaban eran la juventud, la belleza y la perfección, y por contra el rechazo a la fealdad, la imperfección y naturalmente a la vejez. A todo esto hay que añadir una recuperación de la población tras la peste, y la juventud vuelve a relegar a un último plano, al viejo. Unido a este fenómeno, por primera vez surge la imprenta y la memoria oral perteneciente a los mayores, deja de ser imprescindible. La mujer vieja será representada en el arte de la época, con exageradas expresiones de fealdad y arrugas.

El Mundo Moderno trajo la transformación del poder político donde fue delegado al pueblo. Surge el funcionariado y lo que conocemos hoy en día como la jubilación. El trabajo pasa a ser la característica más valorada entre la sociedad, y el estado pasa a ser el responsable de compensar los servicios prestados a la sociedad. Es entonces cuando el cuidado de los ancianos que hasta entonces correspondía exclusivamente a la familia, pasa también a ser responsabilidad de los poderes públicos.

Llegados ya al Mundo Contemporáneo, donde el mayor valor pasa a ser el conocimiento moderno y por lo tanto la experiencia y sabiduría de tiempos pasados sufre una gran transformación, y el anciano ya no se adapta, y es incapaz de aprender y progresar, y el concepto de vejez sufre por consiguiente una connotación negativa, además del gran valor que se le otorga a la apariencia física y estética. A todo esto se le añade que debido al desarrollo de la ciencias y entre ellas la médica, la esperanza de vida se alarga en las sociedades y el número de ancianos crece. Esto conlleva a una mayor necesidad de asistencia médica, que a su vez conduce a un empobrecimiento del Estado de bienestar. Este fenómeno es progresivamente agravado por la disminución de la natalidad, la liberación femenina, su incorporación masiva al mercado laboral, y el control de su sexualidad a través de las píldora anticonceptiva. La sexualidad deja de verse exclusivamente como un fin para procrear.

La familia sufre grandes transformaciones en su estructura y desaparece la familia extensa para convertirse en la familia nuclear, y el anciano pasa a convertirse en un ser desprotegido. Empieza a producirse el fenómeno de la soledad entre las personas mayores, especialmente los que viven en zonas urbanas. Hoy en día la población está envejeciendo rápidamente, y este fenómeno solo lo frena la natalidad y la inmigración. La familia nuclear se encuentra con grandes dificultades, a la hora de cuidar a sus ancianos y con la incorporación de la mujer al trabajo, la familia no puede dar respuesta a esta situación. Se hace necesario la creación de un sistema complejo, denominado Servicios Sociales y Residencias, que actúan para substituir a lo que tradicionalmente, era exclusivamente responsabilidad de la familia, pero especialmente de las mujeres. Tal y como se ha visto desde tiempos remotos, el cuidado de nuestros ancianos está suponiendo una gran preocupación, y un enorme gasto a los Estados.

LA VEJEZ EN OTRAS CULTURAS

El aumento de la población anciana, es una preocupación en la mayoría de las sociedades:

En China, India, Japón, Corea, Irán, Iraq, Israel, y en casi todos los países del continente asiático, existe un enorme respeto a los ancianos. En India existe un gran porcentaje de personas mayores en las zonas rurales, que realizan actividades agrícolas y reciben todos las admiraciones y respeto por parte de los familiares. En Japón existe una gran preocupación en integrarles en la vida laboral, creando Agencias de empleo para jubilados y Centros educativos para niños y mayores de manera simultánea.

En Brasil, México, Ecuador, Paraguay, Bolivia y otros países de América Latina con tradición artística-cultural, el anciano artesano desarrollo su actividad y creatividad con éxito, hasta que la salud se lo permite, y no hasta que lo retire la sociedad.

En Suiza un estudio2 realizado muestran como los ancianos viven muy en contacto con su familia, pero en cambio en zonas urbanas el anciano aparecía alejado y con rostro triste y preocupado. En cambio el mismo estudio realizado en niños asiáticos y latinoamericanos, el abuelo aparecía muy integrado.

En Francia se están realizando programas para que los ancianos enseñen oficios a los jóvenes.

En España en la actualidad, existe uno de los índices más elevados de esperanza de vida. Los ancianos son tratados a menudo como niños y se usa calificativos tales como “chochear” al referirnos a que sus facultades físicas y especialmente mentales, se han visto mermadas. Esto hace plantear, que ese deterioro generalizado, ha sido más bien fruto por no usarlo, que por el papel que nuestra sociedad le ha adjudicado. Tendemos a representar al anciano con su bastón haciendo largos paseos para pasar el tiempo, a menudo acompañado de sus nietos o incluso jugando al dominó o a cartas en casales y centros de ancianos en general. Actualmente se está replanteando esta visión del anciano y se está intentando cambiar su rol, buscando alternativas que no los excluya del conocimiento técnico, por ejemplo asistiendo a Centros de

2 Competencia Internacional de dibujos de las familias. Lausanne. Suiza

adultos para desarrollar actividades de Internet o incluso actividades deportivas, académicas, técnicas e intelectuales. Todo apunta a que la edad no debe de limitar, la única cosa que puede limitarnos es la enfermedad. Desde una punto de vista económico, el anciano ya no es productivo ni útil, y pasa a ser una carga económica para el sistema.

En otra culturas completamente divergentes a la nuestra, la subsistencia y la necesidad de adaptación al medio ha conllevado a maneras de proceder, completamente inverosímiles para nosotros, algunos ejemplos los encontramos a continuación:

  • Los chukchis de Siberia, que eran nómadas, cuando sus mayores ya no podían aportar nada los abandonaban en la nieve a petición del propio anciano, suponían una carga para el grupo.
  • Los bororos del Brasil, cuando el anciano siente que ya no es útil al grupo, le pide a su hijo mayor que acabe con su vida. El hijo prepara una ceremonia, y el anciano, desnudo, es untado con resina y se recubre con plumas de ave y se le introduce la cabeza dentro del agua de un rio. Una vez muerto, se le deja dentro del agua hasta que se descompone. Se limpian los huesos y se pintan y son introducidos en una vasija de barro y los entierran. A continuación hacen una fiesta funeraria en su honor.
  • Los esquimales abandonan a la anciano o anciana, en medio del hielo cuando estaba agonizando, esperaban que llegase un oso, luego el esquimal cazaba al oso y se lo comían.
  • Los fueguinos y onas de Tierra de Fuego, cuando la abuela ya no servía para el trabajo, la sacrificaban y se la comían entre la familia, era alimento muy valorado.
  • Los Guayakis, cuando el anciano ya no era útil y ya no aportaba nada, lo llevaban a la selva y lo mataban de un golpe. El anciano sabía cual era su destino.

CONCLUSIONES

La valoración que una sociedad otorga al anciano, variará en función a la disponibilidad de recursos existentes, en la forma en que se transmite el conocimiento, en la capacidad de adaptación al cambio social y en la proporción de individuos que componen el grupo. Siguiendo este esquema la persona anciana ocupará uno u otro rol.

En nuestra sociedad ha habido un gran descenso en la natalidad, frenado por el fenómeno de la inmigración. Nuestro país se ha convertido en unos de los países con mayor esperanza de vida y la población está envejeciendo, y eso solo significa que habrá un gran porcentaje de ancianos a los que habrá que atender. Esto hoy en día, supone una de las mayores preocupaciones para el Estado.

Existe muy pocas referencias del papel de la mujer anciana a lo largo de la historia. La mujer ha sido de gran relevancia en el ámbito familiar y doméstico, como encargada del cuidado de los niños, ancianos y sus cuidados estrechamente ligados a la vida de la mujer a lo largo de la historia. Esta visión ha ido cambiando con la incorporación de la mujer al trabajo y la necesaria intervención del Estado, generando políticas de protección social.

Nuestra sociedad tiende a utilizar expresiones peyorativas para referirse a la persona anciana, en los últimos años, conscientes de ello, se ha buscando alternativas políticamente correctas, tales como 3ª edad, nuestros mayores, para intentar cambiar todo lo que la palabra viejo lleva implícito. La vejez continua siendo una etapa temida por la sociedad, pero no es la edad sino la salud lo que determina el ritmo y la actividad.

No todas las culturas han tratado de la misma forma a sus ancianos y la visión y percepción de ser viejo está sujeto a los valores de cada sociedad.

Durante la prehistoria la persona de más edad era considerado un líder y si había logrado sobrevivir, era gracias a lo divino, en esta etapa el ser viejo era símbolo de sabiduría. Luego hemos visto como el concepto a lo largo de la historia ha ido variando en función de distintos factores, desde los egipcios, pasando por los griegos, hebreos, la antigua Roma, hasta llegar a nuestros días. Los ancianos no han gozado siempre de la misma consideración a lo largo de la historia, y han pasado por momentos en los que fueron admirados y tenidos muy en cuenta, y en cambio han habido épocas en que han sido temidos, apartados y han quedado relegados a un segundo plano.

Con anterioridad a la era moderna, ha sido la familia y especialmente la mujer, quienes a lo largo de la historia han asegurado la supervivencia de las personas de edad.

Anna Chaparro, Trabajadora Social - Equipo BSP Asistencia

BIBLIOGRAFÍA

1.Pérez Gázquez, N. (2012) El envejecimiento en los diferentes países, continentes y culturas.

www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/4391/El-envejecimiento-en-los-diferentes­paises-continentes-y-culturas.html

2. LILO Crespo, M. (2002) Antropología de los cuidados del anciano: Evolución de los valores sociales sobre la vejez a lo largo de la historia.

www.equipomaya.com.ar/congreso 2oo2/ponencias/manuel_lillo_crespo2.html

3. REVERTE Coma, J.M. Antropología de la Vejez.

www.gorgas.gob.pa/museoafc/loscriminales/la %20vejez/antropo-vejez.html


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